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domingo, 15 de marzo de 2015

Gris.

Allí estaba ella, en frente del papel aún sin estrenar sosteniendo una pluma que no sabía muy bien como manejar. No se atrevía a tocar el papel, sentía como si una vez marcado ya no pudiera echarse atrás.

Más de una hora tardó en coger el valor necesario para proceder a escribir. Sus manos sudorosas se deslizaban por el papel en cuyos primeros trazados se podía notar el temblor de sus manos. La primera palabra que escribió fue "gris". No supo bien porque fue esa la elegida. La verdad era que su subconciente trataba de decirnos algo. Sorprendentemente, eso que quería anunciar era algo mucho mas profundo. Su interior y su corazón estaban impregnados de ese gris que salió a la luz por primera vez cuando se decidió a coger la pluma y el papel.

¿El azar? Se decía así misma cuando se preguntaba porque había escrito esa palabra y no otra. Sin darse cuenta acaba de descubrir la puerta de entrada de sus más profundos sentimientos al mundo que solemos llamar realidad.
Algo tan simple que siempre había tenido al alcance de su mano pero que nunca, hasta entonces, había sabido apreciar. A partir de aquel momento fue la pluma, aquello que al principio tanto temor le producía, quien se convirtió en su mejor amiga. Era con lo que siempre había soñado. Alguien con quien desahogarse en los peores momentos y con quien expresar sus más felices pensamientos, así como los más memorables que ya jamás se le escaparon de la memoria. Nunca la dejaba sola, aunque eso no significa que el sentimiento de soledad desapareciera porque eso parecía no desvincularse nunca de ella.
Verdad es que la fantasía en la que se sumergía no curaba sus más fuertes dolores, pero la ayudaba a obtener la fortaleza necesaria para luchar contra ellos.

A veces llegaba a pensar que no estaba hecha para este mundo. Ella quería tanto otra vida que no fuera la suya que se pasaba la mayor parte del tiempo ausentada de la realidad, pero sabía que tenía que enfrentarse a ella.
Ya no era la misma chica inocente que no sabía de la vida. Al contrario de lo que muchos otros pensaban, había adquirido el conocimiento necesario para hacerle frente a todo aquello que se propusiera. Los libros le habían aportado lo que tanto necesitaba y aprendió a canalizar sus sentimientos a través de la escritura. Estaba ya preparada para aquel duro camino real al que tarde o temprano sabía que se tenía que enfrentar. No podía escapar, había llegado la hora.

De repente irrumpió su madre en su cuarto. Ella, temerosa, cerró su cuaderno en el cual la palabra "gris" quedó escrita para siempre, aunque nadie, ni siquiera ella, sabía lo que significaba, pero algo en ella había cambiado.