Por esta razón a veces lo mejor es sacar lo que llevamos dentro. Desahogarnos, llorar hasta que nos quedemos sin lágrimas; gritar, hasta que nos quedemos sin voz.
Mirar las cosas desde otra perspectiva, puede ser una forma de hacer que nuestros problemas, nuestros demonios desaparezcan.
Pero la mayoría de las veces estos nos consumen, y no nos dejan ver la luz. ¿Si no nos llega la luz, como sabremos cual es el camino para alcanzarla?
Es necesario la fortaleza, luchar contra todos nuestros demonios y que poco a poco nos lleguen rayos de luz, entonces encontraremos el camino hacia la libertad. Pero no sólo eso es necesario, también se necesita querer salir de esa profunda oscuridad, sino, no hay nada que hacer.
Aunque sí alguien, desde la luz, nos hecha una mano para guiar nuestro camino, debemos estar agradecidos. No cualquiera mataría monstruos por nosotros, pero "yo mataré mis monstruos por ti"





